Madre de cuatro hijos murió protegiendo a sus hijos después de que un asesino de sangre fría disparara sobre los feligreses de Texas.

10 Nov, 2017

Joann Ward empujó a su hija de nueve años Rihanna al piso cuando un hombre armado disparo dentro de la Primera Iglesia Bautista en Sutherland Springs, y abrazó a sus otros tres hijos para protegerlos.

26 Feligreses murieron en el tiroteo. Joann Ward y su hija Brooke, de cinco años, estuvieron entre los que murieron en el lugar. La hija de Ward, Emily, de 7 años, murió en el hospital.

Su hijo, Ryland, también de cinco años, recibió cinco disparos y se encontraba en estado crítico después de la cirugía, pero finalmente pudo sobrevivir.

La tía de los niños, Leslie Ward, estaba en su casa cercana a la iglesia cuando escuchó los disparos e inmediatamente despertó a su esposo, Michael Ward, quién corrió a la iglesia sin siquiera ponerse los zapatos después de enterarse de que el tiroteo había tenido lugar.

Los Wards eran miembros por mucho tiempo de First Baptist, y la congregación se sentía “como una familia”. Una foto de Brooke tomada en la iglesia hace una semana, mostró a Emily sonriente, con su pelo rubio trenzado y sentada en la motocicleta del pastor.

Joann era la madre más maravillosa que cualquier niño podía desear y sus hijos siempre se reían y amaban la vida.

Kelley, un padre casado, entró a la Primera Iglesia Bautista de Sutherland Springs, vestido con ropa negra y un rifle de asalto, comenzó a disparar sin motivo alguno, según fuentes policiales locales.

El ataque solo se detuvo cuando Kelley, de New Braunfels, fue confrontado por el héroe local Stephen Willeford, de 55 años, quien le disparó mientras el hombre armado intentaba abandonar la iglesia.

Según los informes, Kelley fue asesinado por ese mismo vecino valiente después de una persecución en automóvil de alta velocidad.